Cliente: Bodegas Tamaral + Vinalium
Impresión: Etiquetas Anver.
Para el lanzamiento de dos nuevos Ribera del Duero, la bodega necesitaba unos diseños originales, con un significado especial para una cosecha excelente.
A partir de un nombre tan evocador como Fuego Fatuo, sugerí crear unas etiquetas con referencias claras a las leyendas ancestrales, con unos diseños que sumaran ilustraciones hechas a mano y referencias a la noche.
Los dos vinos, con mucha personalidad, sabor y calidad necesitaban unas etiquetas diferentes, evocativas y originales. Fuego Fatuo, en las variedades barrica y crianza, representa la intensidad de unos Ribera del Duero elegantes, con un diseño cargado de simbolismo y originalidad.
Bajo el nombre de Fuego Fatuo encontramos diferentes acepciones que van desde el fenómeno estrictamente natural (la inflamación de ciertas materias que generan sustancias orgánicas en putrefacción y forman pequeñas llamas que se ven arder en el aire), hasta las numerosas leyendas fantásticas que se extienden casi por todo el mundo. La referencia más misteriosa y cargada de simbolismo y misterio, enraizada en las creencias más antiguas, fue la base para el diseño de las dos etiquetas.
El nombre de fuego fatuo suele tener un significado metafórico, que hace referencia a cualquier esperanza o meta que guía a alguien pero que es imposible de alcanzar (de ahí la inclusión de la frase Impossibilitas Assequendi Non Potest en Latín) en las etiquetas.
A pesar de que hay también variantes más siniestras y oscuras, quisimos adoptar una idea más mágica y mística, centrándonos en la idea del destino, lo vano de intentar cosas imposibles o inalcanzables (inherente al ser humano) y en el misterio que encierra la leyenda del fuego fatuo en la cultura popular.
Para conseguir esa imagen que evocara el misticismo y la magia de las leyendas, dibujé a mano un ojo, en representación de lo divino, del destino que relaciona el fuego fatuo con nuestros deseos más profundos. Añadí unas lineas que irradiaban hacia afuera del ojo, tomando como referencia las lineas «divinas» de las representaciones antiguas de las apariciones místicas.
Después añadí unas manos, que representarían la invocación del fuego fatuo. Estas manos están relacionadas directamente con los «pucks», seres sobrenaturales (que vienen de antiguas leyendas del Reino Unido) que según la tradición de origen gaélico, eran los que producían los fuegos fatuos para atraer a los despistados humanos que se adentraban en zonas lejos de la civilización.
Estos «pucks» no eran más que una metáfora de cómo el ser humano puede «perder el camino recto» cuando persigue algún anhelo o quiere saber más que lo que marcaba la rígida moral de la época, desafiando las convenciones sociales.
Para contextualizar la etiqueta y añadir más profundidad al diseño, dibujé los contornos de unos árboles entre brumas con unas auroras boreales, que cada una con un tono diferente, marcaría la diferencia entre las variedades, y situaba el dibujo central dónde los fuegos fatuos suelen aparecer (bosques, zonas pantanosas, cementerios o zonas más apartadas de la civilización).
Para las manos y los ojos, que en principio no irían coloreadas, se decidió pintarlos debajo del stamping para dar más profundidad a la etiqueta y resaltar el dibujo sobre el bosque.
Como detalle final, añadí unas estrellas que, en la impresión iría en acabado metálico en relieve como el nombre de los vinos. Los colores para cada variedad se relacionan con los momentos nocturnos: la etiqueta para la variedad Barrica iría en tonos azulados (la hora azul justo antes del anochecer) y la variedad Crianza, más intenso, en color magenta (las tonalidades que pueden verse a veces poco antes del amanecer).
Así las dos etiquetas indican el momento en el que los fuegos fatuos son más susceptibles de aparecer.